Es una empresa que selecciona y contrata personal para ponerlo a disposición de empresas clientes que precisan cubrir puestos de carácter temporal, de forma casi inmediata.
• Para cubrir acumulación de tareas o exceso de pedidos producidos por circunstancias del mercado.
• Para sustituir a trabajadores por vacaciones, por bajas por enfermedad o accidentes.
• Para la realización de una obra o servicio determinado, cuya duración, aunque limitada en el tiempo, es de duración incierta. Por ejemplo: actualizaciones de sistemas informáticos, inventarios en diferentes instalaciones, realización de campañas específicas…
Una vez que una ETT conoce las necesidades que tiene una empresa usuaria de cubrir temporalmente un puesto de trabajo, inicia el proceso de seleccionar al trabajador idóneo para cubrir esa necesidad, atendiendo a las especificaciones demandadas.
El candidato es seleccionado, contratado y dado de alta en la Seguridad Social a cargo de la ETT, recibe la formación e información necesaria en riesgos laborales y realiza un control médico que garantiza su aptitud. En el caso de que un trabajador tenga un accidente o enfermedad, es la ETT o la mutua con la que trabaja, la que cubre esa baja.
El salario del trabajador se rige por el convenio de la empresa usuaria en la que se presta servicio, el resto de las condiciones se regirán por el V Convenio de ETT (BOE 8/02/08). Esto garantiza que los trabajadores de ETT perciban el mismo sueldo que el empleado de la empresa usuaria. La forma de pago en una ETT es por hora trabajada, que se desglosa en: salario, parte proporcional de pagas extras y parte proporcional de vacaciones. Al final de cada contrato el trabajador debe de recibir una indemnización por fin de contrato que equivale a un día por mes trabajado. Y por supuesto aunque es algo que se pregunta muy a menudo, está totalmente prohibido que la ETT cobre o descuente nada al trabajador por entregar su C.V., o por contratarle.
El trabajador pasará a desempeñar sus funciones dentro de la empresa usuaria quien, a su vez se responsabiliza de la integración de éste en su organización y de evaluar su desempeño o funciones dentro de la misma.
Los contratos iniciales a través de una ETT no suelen ser de más de un mes de duración, pero dependiendo de la época del año, la mayoría suelen ser prorrogados hasta llegar a una duración que suele rondar los tres meses de media. De este modo, el trabajador adquiere la experiencia laboral que necesita en el proceso de integración en el mercado, a la vez que tiene la posibilidad de conocer empresas de diferentes sectores. Todo ello se traduce en una vía adecuada para conseguir un empleo estable. El 35% de los trabajadores que pasan por una ETT terminan obteniendo contratos directos con las empresas usuarias.